Más de 6.000 incendios activos en el sureste asiático
Imagen tomada por satélite en la que pueden apreciarse los focos activos.
13.10/17:30 Los ministros de Medio Ambiente de Brunei, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia buscan, en una reunión convocada de urgencia, soluciones a la contaminación causada por miles de incendios forestales en las islas de Sumatra y Borneo.
Las conversaciones de los cinco países miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) concluirán el sábado en la localidad de Pakanbaru, en el oeste de Sumatra, una de las regiones más afectadas por el fuego.
El ministro de Bosques indonesio, Malam Sambat Kaban, declaró a la prensa a su llegada a Pakanbaru que buscará la colaboración regional para luchar contra los incendios. "Solicitamos asistencia en forma de equipamiento o experiencia", indicó el ministro indonesio, según el informativo digital 'Detik'.
Se espera que el quinteto ministerial tome medidas urgentes para acabar con el humo que desde hace semanas causa graves problemas respiratorios a ciudadanos indonesios, malasios y singapurenses, además de alterar el tráfico aéreo y terrestre en la región.
"Les llevaremos de viaje por el campo el sábado para que puedan ver con sus propios ojos cómo está la situación", indicó Kaban, tras insistir en que el problema no tiene una solución fácil.
Granjeros, madereras y papeleras provocan muchos de estos incendios cada año al final de la temporada seca como un método rápido y económico de ganar tierras a las junglas tropicales.
Aunque el presidente indonesio ha calificado estas acciones de "crimen", los infractores rara vez son arrestados.
La lentitud con la que el Gobierno de Yakarta ha actuado para sofocar los más de 6.000 focos activos que se llegaron a contabilizar a principios de octubre en Sumatra y Borneo ha recibido fuertes críticas de los países vecinos y de los grupos medioambientales.
Alrededor de medio centenar de activistas se manifestaron con mascarillas contra el humo a las puertas del hotel donde transcurre la reunión.
Con eslóganes como "Kaban, dimite", "Las empresas malasias también queman los bosques indonesios" o "Cárcel para los culpables de la desaparición de los bosques", los activistas medioambientales reclamaron una mayor intervención gubernamental.
LA LLUVIA, UN ALIVIO TEMPORAL
Las lluvias caídas en los últimos días han reducido a una décima parte los focos activos, pero la situación podría empeorar de nuevo si no se producen nuevas precipitaciones.
Las nubes de humo tóxico redujeron la visibilidad hasta los 30 metros la semana pasada en varios puntos de Sumatra, lo que obligó a cerrar aeropuertos y escuelas y al uso de luces en los vehículos durante el día en numerosas carreteras.
A pesar de la mejora de la situación, la visibilidad en Pakanbaru era aún hoy reducida, según la agencia de noticias local 'Antara'.
Entre las medidas anunciadas por el Gobierno indonesio está alquilar dos helicópteros y tres avionetas cisterna para apagar los incendios a partir del domingo. Para apoyar a los equipos aéreos, fuerzas policiales y militares colaboraran en las tareas contra incendios en las zonas más afectadas de Sumatra y Borneo.
Los delegados de Singapur y Malasia volvieron a exigir a Indonesia que ratifique el Acuerdo en Contaminación Trasnacional del Aire, establecido en Kuala Lumpur en 2002 como prueba de su compromiso en la materia. Indonesia es el único país miembro de la ASEAN que aún no lo ha ratificado.
El pacto obliga a los países firmantes a adoptar una política de "cero incendios" y los infractores reciben penas severas.
El portavoz de la Presidencia de Indonesia, Dino Patti Djalal, aseguró que el Parlamento ratificará el acuerdo en los próximos meses, pero no dio una fecha exacta.
Ninguna de las medidas aplicadas hasta el momento por los consecutivos gobiernos indonesios ha conseguido eliminar este problema y cada año durante la temporada seca reaparecen los incendios.
Entre 1997 y 1998, los fuegos acabaron con más de un millón de hectáreas de bosques en Indonesia y el humo ocasionó pérdidas económicas por valor de 9.000 millones de dólares (7.141 millones de euros).